La Cerollera conserva el encanto de su arquitectura popular: edificaciones en mampostería y tapial, puertas doveladas, balcones, solanares y airosos aleros de madera y sobre todo fachadas con su revoque original en color añil.
En la Plaza de la Constitución se localizan los edificios más emblemáticos de la población (su iglesia parroquial y el ayuntamiento) y varios ejemplos magníficos de la arquitectura popular antes mencionada. Las calles Ráfec y Llana conservan interesantes edificios de los siglos XVI y XVII.
El templo parroquial está dedicado a Nuestra Señora de los Remedios. En 1734 La Cerollera decidió demoler el antiguo templo y edificar uno nuevo, para lo cual contrató a Antonio Moreno, maestro de obras, vecino de Valdeltormo. Aceptó el modelo de iglesia barroca que triunfó en el Bajo Aragón en las décadas centrales del s. XVIII: edificio de planta rectangular con tres naves de igual altura, divididas por esbeltos pilares dobles que crean un espacio amplio y unitario, siguiendo la idea de la basílica del Pilar de Zaragoza y de la iglesia colegial de Alcañiz.
Su nave central y los brazos de la nave crucero se cubren con bóveda de cañón con lunetos, las laterales con arista y el crucero con cúpula sobre pechinas, decoradas con los cuatro evangelistas, en estuco y pinturas que datan de 1779. Sus retablos de madera fueron desmantelados y quemados en 1936. Se conserva la antigua sillería del coro, hoy fragmentada y ubicada una parte en el altar mayor tras la restauración general de 1997. La fachada principal se subraya con un hastial mixtilíneo coronado con una hornacina donde se ubica la patrona. La torre situada en el lado de la epístola se yergue sobre un cuerpo inferior de cantería y los tres superiores de ladrillo.
La construcción de este edificio se interrumpió a los dos años de su inicio y se retomó en 1759, finalizándose en 1767. Está restaurada desde 1997.
Iglesia parroquial Tríptico A y Tríptico B
El ayuntamiento o casa consistorial se realizó en sillería y mampostería. Presenta doble fachada y se estructura en dos pisos o plantas. En la planta baja de su fachada principal se abren dos grandes arcos de medio punto que definen la lonja de sillería.
La Cerollera conserva un magnífico edificio: la casa-palacio del marqués de Santa Coloma, situado en la calle Ráfec nº 12, edificio del s. XVI realizado con piedra sillar, con la característica “galería aragonesa” y espléndido alero de madera. En la misma calle vemos en sus nª 16 y 18 edificios de cantería y mampostería con arcos de medio punto en sus fachadas rematados por escudos en sus claves y balcones con rejerías. (casa Marcelino, Peris y Mas de la Parra) y el denominado “Horno nuevo”, de 1867, actualmente en fase de restauración.
En la calle Llana nº 6, la casa Pallarés (s. XVII-XVIII) admiraremos un edificio de tres planta del siglo XVII con fachada y arco de medio punto de grandes dovelas con balconada corrida, de madera, la más larga de la comarca, ventana artística de madera y gran alero de madera decorada.
Todo el casco urbano conserva muestras de la arquitectura tradicional, que se disfrutan paseando con la tranquilidad y el sosiego que emanan sus encantadores rincones, algunos revocados en añil.
Merece una visita la ermita de San Cristóbal, situada en la cima de una pequeña colina cercana al pueblo, en la que se ven numerosas eras dispuestas escalonadamente y bellos cipreses. Su construcción se llevó a cabo a finales del s. XVI o principios del XVII. Es una obra con nave única, cubierta con bóveda de cañón. Su fachada está coronada por una pequeña espadaña de una sola luz.